Tengo más de nueve blogs en la coctelera pero ninguno empieza por la letra a, no sé porque nunca me ha gustado ser la primera en nada, serlo una vez significa acarrear esa presión, y al no perdonarme los errores, prefiero empezar por el último puesto, ya que desde el uno, lo único que se puede hacer es caer yo prefiero empezar por ejemplo por la z y pasar desapercibida si “C.D.C.” me deja. En cada blog dejo parte de mi, generalizando a grandes rasgos. No se expresarme de otra manera, soy toda “trocitos” o soy roja o soy celeste, no me atrevo a ser roja y celeste. Es por eso que allí pongo azul y más allá verde, y mucho más allá naranja o lila.
No suelo decir mi nombre, y me gusta, pero ¡que bonito es el anonimato! Soy sincera en todo lo que digo en cada blog, me refiero a que no invento nada. Quizá ya no tengo imaginación, tal vez sólo se esconderme, pues no quiero defenderme si me atacan. Fui la niña solitaria que comía galletas en forma de osito mientras todos los demás se tiraban los trastos a la cabeza, la que se encerraba a leer tebeos en italiano y escribía cuentos en una Olivetti, aquella por la que lloró más de uno, la que rompió un par de corazones sin tener ni idea de cómo lo hizo, la que durante el recreo leía Marianela o Cien años de Soledad simplemente por placer, y también para no tener que cruzar la mirada con nadie, para no sentir si por casualidad la rechazaban.Hoy soy ZWHECCGE, la que huye del mundo, para no sufrir y sufre por huir, la que trabaja sin “cobrar”, la que se comunica a través de un ordenador y un teléfono, aquella que partió hace años de su tierra y no sabe tener más amig@s, Zwheccge de piel clara casi transparente huyendo del sol como de la gente.